Fusionando el paisaje marino con las piscinas sin fin

Texto y fotografía por Patricio Ramos

Las piscinas infinitas se fusionan con el paisaje marino de Manabí.

El perfil costero de Manabí no solo es aprovechado por los constructores para captar la vista panorámica del océano desde sus proyectos inmobiliarios. También se incorpora junto al paisaje marino el diseño de las piscinas que son elementos fundamentales en estas edificaciones de alta gama. Desde San Clemente por el norte hasta Puerto López en el sur las piscinas con estilo sin fin parecen fusionarse en un solo elemento con el mar.

¿Cómo es posible? Las piscinas infinitas son piscinas en la que uno de sus lados está bajo nivel del agua, ello produce el desbordamiento dando la impresión, desde el interior de la piscina que la línea del horizonte se une con la lámina de agua por lo tanto parece que la piscina no acaba nunca comenta Carlos Garcés del grupo GEM Constructores.

Garcés, junto a Jaime Miranda y Oscar Reyes han diseñado y construido en Manta cuatro edificios de apartamentos. En esos proyectos las piscinas infinitas forman parte de los valores agregados de mayor relevancia.

Son las piscinas desbordadas, ello asegura una limpieza eficaz debido a la constante renovación del agua que evita la acumulación de cualquier tipo de basura sobre la superficie del fondo. En el complejo de apartamentos Myconos recientemente inaugurado la alberca da la apariencia de ser una extensión del océano.

El mismo concepto manejó Garcés en los proyectos Santorini, Alcántara y Oceanía. Similar sensación se maneja en 10 edificios más ubicados sobre la zona de los acantilados en las playas Murciélago y Barbasquillo. Dos hoteles cinco estrellas también brindan ese tipo de comodidades.

El estudiante de arquitectura de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam) Alejandro Arias, en un trabajo de investigación sobre las piscinas sin fin, concluye, “los diseños son muy populares en las construcciones de alta gama lo tanto en edificios de apartamentos y residencias particulares, también son muy costosas, sobre todo permiten al diseñador dejar volar sus imaginación”.

En las urbanizaciones que están al pie del acantilado, las piscinas infinitas están relacionadas con el entorno arquitectónico que busca lograr el efecto visual de expansión ilimitada. Para Garcés las piscinas infinitas invitan al descanso y el relax a cielo abierto y con el mar a la puerta, “es una sensación única”.

En San Clemente, noreste de Manabí la piscina infinita del complejo hotelero Palmazul parece unirse con el mar. Uno de los complementos de estas albercas es la vegetación. Palmeras y veraneras en jardineras estratégicamente ubicadas juntan al paisaje marino con el proyecto inmobiliario. Los pasamanos y balcones de acero inoxidable son una norma especialmente para garantizar la seguridad especialmente de niños y adultos mayores. Las palmeras de botella con raíces superficiales ponen el toque verde, necesitan de poco mantenimiento y no causan daños en la estructura de la piscina.

Las piscinas infinitas requieren de una amplia estructura, equipos mecánicos y abundantes detalles arquitectónicos. En Manabí casi siempre son construidas en zonas de acantilados y frente a la playa. El mobiliario se suma a las piscinas, con sillas largas para recostarse, sillas unitarias para observar el mar y la playa. Cada una con sus respectivos pasaroles.